martes, 12 de julio de 2011

POSTAL A UN FAMA CONFUNDIDO


A Mario Pérez Gutiérrez

Recibe esta postal con las manos y la boca abierta, pero no te sorprendas. Aparecerá una mañana en tu buzón junto a un paquete de gotas de lluvia. Yo no lo envíe. Siéntate un momento y prepara un poco de té, luego mira cómo se va enfriando poco a poco, recaliéntalo, déjalo enfriar de nuevo. Haz esto con el resto de tu vida. Evita los espacios cerrados, también los semi abiertos; las personas que siempre sonríen no son de fiar, esconden algo detrás de esas pequeñas hileras blancas; no seas tan inconsciente como para usar relojes de pulsera, digitales o de arena; recuerda que cada palabra tiene principio y fin, alfa y omega, génesis y etcétera, así que alárgalas hasta donde te sea posible, para que puedas aprovechar su zumo sumerio. No es recomendable reciclarlas. Evita las profesiones tradicionales (periodista, ingeniero, albañil, cartero). Sólo hay dos oficios viables: loco y poeta. Elige el más sano. Improvisa. No te contengas la próxima vez que sientas la increíble necesidad de pintar un hermoso bigote a Armando Morales –en óleo o persona. O vuélvete loco y rapa a Whitman. Cuando sientas aburrimiento, párate cerca de la ventana y apunta el oído al sol en un ángulo de cuarenta y cinco grados. Permanece callado hasta que puedas escuchar los chistes provenientes de la fiesta que organizó la vecina del piso de abajo, y anota todo en forma de versículos para rezar esa noche. Ya no te preocupes por si mañana no haya con quien compartir el día. Toma una bolsa de migas de pan y siéntate en una banca del parque, lanza las migas y espera por las palomas. Conversa de deportes, economía y humanidades, pero no de política; los ovíparos no toleran las mentiras. Acuérdate de lo que te dije la otra vez en el bar: ¿podemos convidar un trago a la muerte? ¿O te lo dije acaso en un poema? Por último, en caso de escenas catastróficas, tales como la soledad, está apuntado al reverso de esta postal (con tinta invencible) un conglomerado de instrucciones más detalladas y estrictas que, sin bien no te llevarán más rápido a alcanzar tu objetivo, al menos te mantendrán entretenido. Haz todo esto sin chistar; tú no eres el único pasando por lo mismo. Sé que por las noches te invaden las ganas de aullarle a la ciudad y que la tierra húmeda en tu paladar sabe cada día mejor. Yo sé que a ti, al igual que a mí, te gustaría ser, sólo a veces, un cronopio. 



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